OK Un pueblo que dé frutos – Homilía domingo 8 de Octubre de 2017 – XXVIIº del Tiempo Ordinario | Parroquia Padre Nuestro

  1. Is. 5,1-7. La viña del Señor del universo es la casa de Israel.
  2. Flip. 4,6-9. Po9nedlo por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros.
  3. Mt. 21.33-43. Arrendará la viña a otros labradores.

 

 

>>Hoja litúrgica<<

>>El rechazo<<

 

Reflexión:

 

  • Durante tres domingos seguidos, el evangelio –y hoy también la 1ª lectura de Isaías- nos ha estado hablando de la viña del señor. Es una comparación, una parábola, que nos hace entrever lo que es y lo que tiene que ser para nosotros el reino de Dios al que estamos llamados en el futuro y al que estamos llamados a hacer posible también en la tierra.
  • En la 1º lectura, Isaías nos presenta, con una gran belleza literaria, en el canto de la viña, el contraste entre la atención de un hombre por su viña, para cuyo cuidado no regatea esfuerzos, y la respuesta de la viña a esos cuidados, a ese amor y dedicación constante: en vez de dar buenas uvas, uvas dulces, da agrazones, uvas agrias.
  • Jesucristo, en el evangelio, presenta ante los sumos sacerdotes y gente importante del pueblo, un caso semejante. Esta vez, la ingratitud no está en la viña sino en la actitud de los renteros, que rechazan violentamente a los enviados del señor de la viña. Es una actitud tan negativa de rechazo, que no dudan en matar al hijo del dueño cuando éste es enviado. Es una forma de actuar que no respeta a nada ni a nadie.
  • El evangelio de hoy también se puede resumir en otro refrán: “por sus obras los conoceréis…”
  • Jesús amenaza con excluir de su reino a aquel pueblo, no porque no dé frutos, sino porque los frutos que dan no son buenos. No son los frutos que Dios pide sino otros muy distintos, porque no son frutos basados en el amor y la justicia sino en la maldad y falsedad.
  • Esta semana, reunidos en torno a la Palabra del Señor Jesús, tenemos que preguntarnos cuáles son los frutos que Jesucristo espera de nosotros, de la comunidad cristiana… de la Iglesia.
  • La respuesta es sencilla: los frutos que hemos de dar son sencillamente los que Jesús dio en su vida, los mismos frutos que dan los hombres y mujeres seriamente comprometidos con el ideal de vida que dicen seguir.
  • ¿Somos administradores o dueños de la vida? ¿Damos uvas o agrazones?

Related Post