1. Gén. 9,8-15. Pacto de Dios con Noé libertado del diluvio de las aguas.
  2. I P. 3,18-22. El Bautismo que actualmente os está salvando.
  3. Mc. 1,12-15. Era tentado por satanás y los Anglos le servían.

 

 

Reflexión:

 

  • «El Espíritu empujó a Jesús al desierto», El Espíritu es el que también nos empuja al desierto “donde Dios quiere hablarnos al corazón”. El desierto tiene una honda resonancia simbólica para el pueblo de Israel: es el lugar privilegiado del encuentro con Dios, pero el desierto es también el lugar de la prueba, de la tentación. Es al desierto donde va Jesús, al lugar del encuentro con Dios y del discernimiento de su proyecto, y es el lugar de la prueba, donde se enfrenta a la tentación de abandonar a Dios y seguir otros caminos.
  • El texto del evangelista Marcos, no describe las tres tentaciones clásicas, sino que se limita a afirmar que el Espíritu empujó a Jesús al desierto, en el que se quedó cuarenta días, dejándose tentar por Satanás.
  • La escena de la tentación en el desierto nos habla de que Jesús, a lo largo de su vida, tuvo que realizar opciones, tuvo que escoger entre vivir en fidelidad al proyecto del Padre o frustrar los signos de Dios. Jesús eligió vivir, de forma absoluta, hasta la donación de la vida, en obediencia a los planes del Padre.
  • Si Jesús mismo ha tenido que experimentar el esfuerzo y la dureza de este combate espiritual de elegir entre dos forma de llevar a cabo el proyecto del Padre (una prueba, una tentación que se le presenta a lo largo de su vida), cuánto más nosotros, sus seguidores experimentaremos las tentaciones, conviviremos con ellas. Hoy somos conscientes de que no es fácil ser cristiano comprometido. Todos somos objeto de muchas tentaciones y no siempre nos mostramos fieles. Jesús en el Padrenuestro nos enseña a pedir al Padre que “no nos deje caer en la tentación”.
  • No hay que asustarse porque suframos tentaciones. El papa Francisco en “La Alegría del Evangelio” nos ha alertado de algunas tentaciones de que somos objeto y que disminuyen nuestro testimonio: el individualismo.  aferrarse a seguridades económicas, o a espacios de poder y de gloria humana, que se procuran por cualquier medio; escapar de compromisos que nos puedan quitar nuestro tiempo libre….
  • Es necesario que busquemos momentos de desierto durante esta Cuaresma, que encontremos espacios de silencio, de oración y diálogo con Dios. Con ese Dios que nos dice: “te llevaré al desierto y te hablaré al corazón” (Os 2,15).  (ejercicios  espirituales de la parroquia)

 

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