Programa de la Vigilia de Pentecostés 2018

 

  • MONICIÓN DE ENTRADA

 

No parece que nuestra sociedad y nuestra Iglesia estemos llenos de esperanza e ilusión. Es más fácil oír «no merece la pena esforzarse» que ver y oír personas que dicen «otro mundo u otra Iglesia es posible, adelante». Son tiempos un tanto «grises», con poca pasión y poco soñar, demasiado «pragmatismo», al que llamamos realismo. Parece que la esperanza está de viaje.

Es Pentecostés. Tiempo de abrirnos al viento recio del Espíritu de Dios que quiere encender en nosotros la esperanza. Es también el día del Apostolado Seglar, de la Acción Católica. Es tiempo de acoger al Espíritu y descubrir los signos de esperanza que hay en nuestra sociedad y nuestra Iglesia.

Hoy es fiesta de esperanza. Es hoy día de acción de gracias y día de pedir al Espíritu que sea «viento recio», «fuego que transforme», «agua que riega», «luz que alumbra» para que lo que hoy empieza culmine felizmente.

 

 

  • SALUDO PRESIDENCIAL

 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

El amor salvador de Jesucristo y el fuego y la fortaleza del Espíritu que el Padre envía estén con todos vosotros.

 

 

  • RITO PENITENCIAL – RITO BAUTISMAL

 

 

El Señor nos regaló el Espíritu de vida, nos hizo hombre y mujeres espirituales y nos envió a proseguir su obra en el mundo. Nos regaló su paz y su perdón y nos invitó a hacer realidad la fraternidad en nuestro mundo. Hoy reconocemos nuestro pecado y nos abrimos nuevamente  al Espíritu que hace nuevas todas las personas, que nos hace personas resucitadas.

Renovamos hoy aquella experiencia de nuestro bautismo que fue la fuente de la vida nueva que nos posibilita vivir en felicidad. Con esta aspersión significamos que el señor la riega permanente, nos invita a fluir por su vida.

(Mientras hacemos el gesto de la aspersión, cantamos:  Un solo Señor, una sola fe..

El Señor Dios compasivo y misericordioso nos perdona,  así nos regenera y nos hace vivir la vida con esperanza.

 

 

  • MONICIÓN A LAS LECTURAS

 

 

También nosotros hoy reunidos en asamblea nos dejamos sorprender por la fuerza del Espíritu esperando revivir aquella misma experiencia de los primeros que se sintieron lanzados por un viento recio a la misión.

 

Nota: antes de proclamar la palabra podemos poner alguna música «fuerte»,

(Canto a modo de canon: Espíritu Santo ven, ven… La asamblea lo hace suavemente y «sobre él» se proclama el texto; cada tres expresiones la asamblea canta con vigor.

Vida de Dios, tu amor me invada y mi corazón se ensanche amando a los hermanos.

Luz de Dios, disipa las tiniebla de mis dudas y guíame.

Fuego de Dios, derrite el hielo de mi indiferencia y transfórmame.

Torrente de Dios, fecunda los desiertos de mi vida y hazme crecer. Fuerza de Dios, rompe las cadenas de mis miedos y esclavitudes, libérame. Alegría de Dios, aleja los fantasmas de mis tristezas y confórtame.

Aliento de Dios, despliega las alas de mi vida y lánzame.

Vida de Dios, destruye las sombras de mi muerte y resucítame.

Viento de Dios, arrástrame por tus caminos hacia el reino.

Pasión de Dios, sácanos de nuestra apatía y recrea en nosotros la esperanza.

 

Hech. 2.1-11.

Homilía/Reflexión

 

Examen personal. Oración

 

 

  • Celebramos la fiesta de Pentecostés, pero… ¿pedimos de corazón que el Espíritu Santo despierte nuestra fe débil, pequeña, vacilante?, ¿quizá estemos muy a gusto con nuestra manera actual de vivir la fe?
  • El Espíritu Santo nos enseña a poner toda nuestra confianza en Dios. ¿Aceptamos de buen grado las invitaciones que nos hace la Palabra de Dios para cambiar actitudes; cambiar nuestro corazón de piedra; nuestra mirada a los «diferentes»?
  • ¿Pedimos con urgencia al Espíritu Santo que sea Jesús de Nazaret el centro de nuestra vida cristiana?, ¿pedimos que purifique nuestros corazones?
  • ¿Pedimos al Espíritu Santo que haga de nosotros Iglesia y Comunidades de puertas abiertas, personas de corazón compasivo y esperanza contagiosa?
  • ¿Pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a ser cristianos «comprometidos para mejorar el mundo»?
  • ¿Pedimos al Espíritu Santo que esté siempre con nosotros, que no nos abandone?

 

 

 

  • ORACIÓN DE LOS FIELES

 

Movidos por tu Espíritu, Señor, tomamos conciencia de muchas situaciones que necesitan vida nueva, y las ponemos ante Ti sabiendo que nos darás sabiduría y caridad para buscar caminos de solución:

 

  • Recordamos a nuestra Iglesia, un tanto envejecida, que el viento del Espíritu le devuelva frescor y espíritu de profecía. Oremos. Danos tu Espíritu.
  • Recordamos a nuestra Iglesia, que al emprender nuevos caminos sepa abrirse confiada a la acción del Espíritu que hace nuevas todas cosas. Oremos. Danos tu Espíritu.
  • Hacemos memoria de nuestro laicado asociado, especialmente de la Acción Católica, que busca ser sal y luz en medio de las realidades sociales, que acierte en su empeño y sea auténtica creadora de esperanza. Oremos. Danos tu Espíritu.
  • No podemos olvidar la asamblea aquí reunida, que nos sintamos impulsados por el espíritu a construir una comunidad evangélica al servicio de otro mundo posible, al servicio del Reino. Oremos. Danos tu Espíritu.
  • Que, movidos por tu Espíritu, colaboremos con quienes ya van buscando hacer tu voluntad en nuestra tierra. Oremos. Danos tu Espíritu.

 

 

 

  • ACCIÓN DE GRACIAS

 

Intentamos que tomando luz del cirio pascual se vayan repartiendo por el templo velas encendidas entre la asamblea

Nos regalas con la sabiduría que nos permite conocer tus caminos y descubrir las señales de tu presencia y de  la presencia del reino de Dios en nuestra historia

R.: Que nuestras vidas sepan acogerla.

Nos das la fortaleza. Gracias a ella somos capaces de ser testigos valientes del Evangelio y no nos acobardan las burlas ni el sabernos diferentes.

R.: Que sepamos vivir con ella.

Cómo te agradecemos la piedad que en este mundo duro, violento, competitivo nos enseña a relacionarnos contigo y los hermanos con ternura.

R.: Que crezca en nosotros.

Acogemos con gozo la paz, esa planta delicada a la que tanto cuesta crecer y vivir en nuestro mundo. Hoy vemos muchos y muchas que caminan tras ella y la van haciendo realidad.

R.: Que sepamos ser artesanos de la paz.

Somos débiles, nos cansamos, pero tú siembras en nosotros la paciencia, que es la esperanza en traje de faena que nos permite ser fieles y constantes.

R.: Que nunca nos sentemos.

Señor nos dijiste que Tú querías que nuestra alegría fuese plena. El Espíritu que nos baña hace brotar en lo más profundo de nuestras vidas una fuente de alegría que nos arrebata. R.: Que no nos dejemos robar la alegría.

Tu Espíritu es viento que nos hace olfatear horizontes de novedad y nos lleva a superar la superficialidad y el materialismo. Nos hace hombres y mujeres espirituales y vivos.

R.: Que el miedo no nos paralice.

 

 

  • ENVÍO

 

(Apagar el cirio pascual)

Reconocemos hoy, ante esta luz, que nuestra vida tiene sentido porque Tú, Padre, eres fuente de luz y Jesucristo es la luz del mundo. Fuimos iluminados un día, el día del bautismo, a los padres les entregaron luz del cirio pascual; y en nuestros corazones hay prendida una luz, y  una especie de instinto que nos permite captarla.

Durante este tiempo de Pascua hemos cantado la iluminación de Jesús, su resurrección.

 

Al apagar ahora este cirio queremos expresar que Pentecostés

Es una nueva presencia en nuestras vidas  y un envío a hacerle presente en nuestra sociedad en compromisos de justicia y caridad.

Que la oscuridad sea instantánea, que los nubarrones de la vida acrecienten el deseo de ver y seguir la luz. Gracias, Padre, por la luz de la verdad.

 

Canto: Anunciaremos tu Reino, Señor.

19 de mayo de 2018

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