1. Jr. 23,1-6: Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores. Muchos pastores, dirigentes de Israel, no se han ocupado de las personas y les han conducido al desastre.
  2. Ef. 2,13-18: El es nuestra paz y ha hecho de dos una sola cosa. Todos somos hijos del mismo Padre. Ya no hay judíos ni gentiles.
  3. Mc. 6,30-34: Andaban como ovejas sin  pastor. La compasión de Jesús le empuja a la enseñanza.

 

Reflexión:

  • Los discípulos acaban de regresar de su predicación.  Jesús quiso llevárselos a un sitio aparte para descansar… porque no tenían tiempo para hablar. “Eran tantos los que iban y venían” Eran las gente sencilla de las aldeas, cargadas de pobreza y sufrimiento. Nunca habían sido nada para nadie. Al encontrase con el cariño de Jesús estaban a gusto, no le producía miedo. Veían en él la ternura de Dios. Pero andaban desorientados por las duras enseñanzas de los fariseos. Tenían miedo a Dios, Vivian encogidos, los castigos de Dios.
  • Jesús les decía: “yo os quiero, Dios es vuestro Padre, no temáis” Jesús sintió lástima de aquella gente que se les adelanto. No le riñó, ni los despachó gritando. Sabía leer en el corazón de las personas. También nosotros necesitamos que Dios nos quiera y nos acaricie: ¡ánimo, cuenta conmigo, que nos de su mano para levantarnos y ayudar a recomponer nuestra vida.
  • Hay pastores que desorientan todavía.  Que predican un Dios lejano, ofendido y enfadado. Aún hay mucha gente  que no acaba de creer que Dios “les quiere” y tiene miedo al después de la muerte. Darían lo que fuera por encontrarse con un  Dios que les abrazara. Así era la gente que seguía a Jesús. Y El les enseñaba con calma. Es maravilloso. Recemos hoy el salmo 23: El Señor es mi pastor nada me falta

Related Post