1. Josué 24,1-2.15-18. Serviremos al señor, ¡porque es nuestro Dios!
  2. Efesios. 5,21-32. Este es un gran misterio y yo refiero a Cristo y a la Iglesia.
  3. Jn.6, 6-69. ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna

 

 

Reflexión:

  • El evangelio de Juan ha conservado el recuerdo de una fuerte crisis entre los seguidores de Jesús. Solo se nos dice que a los discípulos les resulta duro su modo de hablar. Probablemente les parece excesiva la adhesión que reclama de ellos. En un determinado momento, «muchos discípulos suyos se echaron atrás».
  • Por primera vez experimenta Jesús que sus palabras no tienen la fuerza deseada. Sin embargo, no las retira sino que se reafirma más: <<Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen>>. Sus palabras parecen duras pero transmiten vida, hacen vivir pues contienen Espíritu de Dios.
  • Jesús no pierde la paz. No le inquieta el fracaso. Dirigiéndose a los Doce les hace la pregunta decisiva: « ¿También vosotros queréis marcharas?». No los quiere retener por la fuerza. Les deja la libertad de decidir. Sus discípulos no han de ser siervos sino amigos. Si quieren puede volver a sus casas.
  • Una vez más Pedro responde en nombre de todos. Su respuesta es ejemplar. Sincera, humilde, sensata, propia de un discípulo que conoce a Jesús lo suficiente como para no abandonado. Su actitud puede todavía hoy ayudar a quienes con fe vacilante se plantean prescindir de toda fe.
  • «Señor; ¿a quién vamos a acudir?». No tiene sentido abandonar a Jesús de cualquier manera, sin haber encontrado un maestro mejor y más convincente: Si no siguen a Jesús se quedarán sin saber a quién seguir. No se han de precipitar. No es bueno quedarse sin luz ni guía en la vida.
  • Pedro es realista. ¿Es bueno abandonar a Jesús sin haber encontrado una esperanza más convincente y atractiva? ¿Basta sustituido por un estilo de vida rebajada, sin apenas metas ni horizonte? ¿Es mejor vivir sin preguntas, planteamientos ni búsqueda de ninguna clase?
  • Hay algo que Pedro no olvida: «Tú tienes palabras de vida eterna». Siente que las palabras de Jesús no son palabras vacías ni engañosas. Junto a él han descubierto la vida de otra manera. Su mensaje les ha abierto a la vida eterna. ¿Con qué podrían sustituir el Evangelio de Jesús?
  • Pedro recuerda, por último, la experiencia fundamental. Al convivir con Jesús han descubierto que viene del misterio de Dios. Desde lejos, a distancia, desde la indiferencia o el desinterés no se puede reconocer el misterio que se encierra en Jesús. Los Doce lo han tratado de cerca. Por eso pueden decir: «Nosotros creemos y sabemos». Seguirán junto a Jesús.

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