Domingo 17 de febrero de 2019 – VIº del T.O. – Confiar en el Resucitado

Jr. 17,5-8. Clara invitación a confiar en Yahvé.

I Co. Cristo ha resucitado y es primicia de los que han muerto

Lc. 6,17.20-26. Bienaventurado O malaventurado. Hay que elegir.

Reflexión: Confiar en el Resucitado

Audio Homilía

Lo advirtamos o no, todos aprendemos a vivir de nuestro entorno cultural. A lo largo de los años vamos interiorizando la «sabiduría convencional» que predomina en la sociedad. Al final, es esa «conciencia cultural» la que modela en buena parte nuestra manera de entender y de vivir la vida.

Sin apenas darnos cuenta, esa «sabiduría convencional» nos va proporcionando los principios, valores y criterios de actuación que orientan nuestro estilo de vida. Este modo de funcionar no es algo propio de personas contadas. Es lo habitual. Se puede incluso decir que hacerse adulto significa para muchos interiorizar la «sabiduría convencional» que predomina en la sociedad.

Acostumbrados a responder una y otra vez a los dictados de la cultura dominante, nos cuesta advertir nuestra ceguera y falta de libertad para vivir de manera más honda y original. Nos creemos libres y en realidad vivimos domesticados: nos consideramos inteligentes, pero sólo atendemos a lo que la cultura social nos indica.

Hay algo todavía más grave. Creemos escuchar en nuestro interior la voz de la conciencia, pero lo que escuchamos en realidad son los «valores» que hemos interiorizado de la conciencia social, y que llevan nombres muy concretos: bienestar. seguridad, éxito, satisfacción, buena imagen, dinero, poder.

Uno de los rasgos que más destacan en Jesús los investigadores modernos es su empeño en liberar a las personas de esa «sabiduría convencional» que en todos los tiempos empobrece la vida de los humanos. Su mensaje es claro: hay que aprender a vivir desde otro «lugar», hay que escuchar la voz de un Dios que quiere una vida más digna y dichosa para todos, hay que vivir con un «corazón nuevo».

Frente a la «sabiduría convencional», Jesús vive y enseña a vivir de una manera nueva y provocativa, modelada por valores diferentes: compasión, defensa de los últimos, servicio a los desvalidos, acogida incondicional, lucha por la dignidad de todo ser humano.

En este contexto hemos de escuchar las palabras de Jesús: «Felices los pobres… los que ahora tenéis hambre… los que ahora lloráis., porque vuestro es el Reino de Dios». Dios quiere reinar en un mundo diferente donde todos puedan conocer la dicha y la dignidad.